Pan de emPANado

pan

Me habría gustado poner un título más optimista, pero es imposible. La nueva película de Joe Wright, Pan, es lo más aburrido que he visto en años.

Se presenta, como siempre, una historia adaptada de la animación, adaptada de una novela. Porque ya sabemos que estamos en una gran crisis de ideas para el cine. Así que Joe Wright decide presentar un blockbuster, para ganar mucha pasta el primer fin de semana de estreno, con lluvia y frío de octubre.

Las crecientes secuelas, segundas partes y adaptaciones en la cartelera empiezan a ser de gran preocupación. Guionistas, ¿dónde estáis? ¿qué han hecho con vosotros?

No quisiera irme por las ramas.

La trama de esta historia está distorsionada. Peter Pan, el supuesto niño travieso al que todos conocemos es un empanado. Un niño que, SPOILER, no vuela en toda la película porque dice tener vértigo. Su único “lanzamiento al vacío” lo realiza en los últimos cinco minutos de la película. Un desperdicio de tiempo. Si se presenta una historia que el público ya conoce, no puedes jugar de esta manera. No se sostiene, no hay por donde cogerlo.

No disfruto demasiado viendo películas dobladas, pero en Murcia no había otra opción. Supongo que fue la guinda del pastel para que la actuación de Levi Miller me pareciera nefasta, floja y forzada.

Por otra parte, la escenografía está increíblemente detallada. La ambientación y el vestuario es lo único que te mantiene más o menos “enganchado” a la pantalla.

Sin embargo, ese laborioso trabajo deja en la sombra un guion lento y aburrido. Las batallas entre personajes, navales y épicas, duran más que en El Señor de los Anillos, algo imperdonable para una película dirigida a niños de todas las edades.

Y además me parece de muy mal gusto vender una película por los nombres de los actores que interpretan papeles…engañando. En PAN, por ejemplo, leemos “Amanda Seyfried, Hugh Jackman, Cara Delevingne“. La sorpresa llega cuando Amanda y Cara aparecen un total de 10 minutos de 111, sumando ambos tiempos, claro. Pero así es la industria, hay que vender como sea.

Eso sí, y todo hay que decirlo. La interpretación de Hugh Jackman y Rooney Mara aporta mucho peso positivo a la película (el poco que tiene), y la canción de Nirvana es un disimulo a la catástrofe cinematográfica que se avecina. Creo que si uno cierra los ojos y dedica los 111 minutos a escuchar la banda sonora de John Powell quizás disfrute más que con los ojos abiertos.

María BC

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