Rodríguez y la medida del éxito; Searching for Sugar Man

“[…] el artista debía ser voluntad, y aquel que creaba sin voluntad de crear era un simple instrumento del azar; un chambón […]” (Mujer de rojo sobre fondo gris; M. Delibes)

Searching for Sugar Man es seguramente la historia de un artista, uno de verdad, de esos que son voluntad en palabras de Delibes. En estos tiempos sucede que llamamos artista a casi cualquier cosa. No señora, su hijo no es un artista, sólo sabe tocar tres acordes con su guitarra; cuatro a lo sumo.

En esta historia quedan de manifiesto, tal y como yo lo veo, dos medidas distintas del éxito. Los llamaremos en adelante el éxito moderno y el éxito humano.

El éxito moderno es aquel del que a menudo hablan todos los que no son el artista: cuántos discos has vendido, cuánta gente te sigue en Twitter, cuántos “likes” tienes en Facebook, cuánto dinero ganas y cuánto dinero más piensas ganar con todo el que ya tienes.

El éxito humano es el cumplimiento de esa voluntad del artista que lo convierte en lo que es. Es la creación del arte, de algo que armándose de universalidad transmite el mensaje que el artista quiere transmitir, arrojando un poco de luz sobre el mundo, un poco de verdad, de bien, de esperanza.

No en vano y después de una larga y razonable argumentación una profesora nos dijo una vez en la Universidad: “el artista se muere de hambre”. Haciéndonos ver que el trabajo del artista no era fichar cada mañana con el único objetivo de seguir existiendo un día más, sino hacer progresar al mundo aportando con entusiasmo un nuevo punto de vista sobre la realidad.

Sin embargo, para el artista el arte no es suficiente; porque el arte es un acto comunicativo. El artista necesita que alguien le escuche, como todo ser humano, necesita contar historias.Sixtorodriguez

En esta película, que nos cuenta la historia de un músico –Sixto Rodríguez-, observamos claramente estas dos facetas del artista; observamos a un montón de gente –entre ellos nosotros mismos como espectadores- desconcertada por la historia de un gran músico que no alcanzó a tener el “éxito” que merecía.  Y entrevemos en la vida del artista que quizá para él su vida sí fue un éxito y su obra fue lo que quiso hacer y decir, que esa era su voluntad y no había necesidad ni futuro en más dinero ni más fama que la que tenía en su barrio de Detroit. Su música se convirtió en un símbolo de lucha contra el apartheid en Sudáfrica sin que él supiera nada. Sus historias, basadas en su vida en las calles de Detroit contribuyeron a la lucha por la libertad en un país que no tenía nada que ver con él. Quizá todo ese éxito que tuvo y no supo que tenía en Sudáfrica sea –dando un rodeo poético- una metáfora del éxito real que tuvo como artista en su vida.

Recomiendo mucho esta película a todos los amantes de las buenas historias y de la buena música. No seáis chambones.

Pablo Q. Pertusa.-

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